Nike SB Air Max 95 Cacao Wow

La escena que convirtió al Air Max 95 en grail off-board


En el skate, las cosas importantes casi nunca llegan con anuncio. Llegan como una imagen que se queda pegada. Un frame en un video viejo. Un par que no “debería” estar ahí, pero está. Un detalle mínimo que, con el tiempo, termina funcionando como un punto de origen.

Con el Air Max 95, esa clase de origen se narra muchas veces desde un recuerdo muy específico: finales de los 90, un demo en Birmingham, Inglaterra, y Kareem Campbell usando el 95 en un contexto que no tenía nada que ver con correr. Ese cruce —runner técnico + tabla— no fue una estrategia de Nike. Fue calle. Fue escena. Fue una de esas decisiones que solo existen porque el skate nunca ha respetado fronteras entre categorías. Complex recoge esa memoria contada desde la propia voz de Eric Koston: él dice que la primera vez que recuerda ver el Air Max 95 cerca del skate fue precisamente en Birmingham, con Kareem.

Ese dato, además, no es un adorno para justificar un lanzamiento: explica por qué esta silueta terminó siendo “grail off-board” durante décadas. Nike SB lo escribe así, sin romanticismo innecesario: el diseño técnico del 95 lo dejó en un lugar de deseo para patinarlo, documentarlo, apropiarlo, aunque no fuera un zapato de skate.

La aparición de la versión Nike SB Air Max 95 “Cacao Wow” se entiende mejor desde ahí: desde la forma en que el skate adopta herramientas ajenas y, con el tiempo, obliga a la industria a ponerse al día.

Un zapato de 1995 que nació con el cuerpo en la cabeza

El Air Max 95 no se comportó como un runner “normal” ni siquiera en su propio año de nacimiento. Nike lo cuenta sin rodeos en su archivo: fue el primer Air Max con Air visible también en el antepié, una rareza en su momento, pensado para sumar soporte y comodidad con unidades dobles.

Detrás de esa ruptura había una idea visual igual de frontal. Sergio Lozano diseñó el 95 mirando anatomía: capas que se leen como fibras musculares, una estructura que remite a costillas, columna, piel. No era un minimalismo deportivo. Era un objeto con tensión, con sombras, con una agresividad de líneas que parecía hecha para la ciudad incluso antes de que la ciudad lo reclamara.

Ese carácter explica algo que suele pasar con el 95: incluso cuando la gente lo compra por historia, lo usa por presencia. El 95 no desaparece en un outfit. No se vuelve “neutro”. Se impone, y ese tipo de presencia siempre ha sido compatible con el skate: un mundo donde el estilo nunca fue accesorio, pero tampoco discurso. Se ve o no se ve.

Birmingham, Kareem y la lógica real del skate

Volvamos al demo. Birmingham no aparece por casualidad en esta conversación: Inglaterra fue uno de los lugares donde el Air Max 95 encontró vida callejera con una fuerza particular. Nike tiene un texto dedicado a la historia del 95 en el Reino Unido, y aunque no lo enmarca desde skate, sí deja claro que el modelo fue leído como objeto cultural fuera del running.

En paralelo, el skate de finales de los 90 estaba construyendo otra cosa: un archivo propio a través de videos y giras. Kareem Campbell ya era referencia por su estilo técnico y su forma suave de patinar, asociado a una era clásica de World Industries y a videos como Trilogy (1996).

Que Kareem apareciera con un Air Max 95 en un demo no fue “tendencia”. Fue la versión más pura de cómo funciona el skate: si un par aguanta, si se siente estable, si se ve bien en la calle, entra. Y cuando entra, deja rastro.

Años después, ese rastro se convirtió en relato. Complex cuenta que, mientras el lanzamiento del SB Air Max 95 se acercaba, se hizo evidente que la historia de la silueta —en su regreso al skate de manera oficial— estaba centrada en Eric Koston, y que el recuerdo de Birmingham era parte del corazón de esa historia.

Ese matiz importa, porque aquí no se trata de “quién lo usó primero” como trivia. Se trata de entender cómo se construye legitimidad en el skate: no por campañas, sino por memoria compartida.

Eric Koston como figura: estilo, técnica y archivo

Hablar de este lanzamiento sin Koston sería leerlo por la mitad, porque Nike SB eligió que el 95 entrara al mundo SB con él como narrador y, en ciertos capítulos, como coautor. Nike SB lo presenta como alguien cuya afinidad con el archivo de Nike y su capacidad de aportar criterio ha dejado marca desde que se unió al programa en 2009.

Koston también encarna algo que el skate valora de forma casi silenciosa: curiosidad. Su carrera atraviesa épocas donde el skate cambió de forma, de industria y de estética. Distintas biografías coinciden en puntos clave: nacido en Bangkok, criado en California, patinando desde niño, volviéndose profesional en 1993, pasando por equipos y eras que definieron el street moderno.

Pero hay un detalle que conecta directamente con el Air Max 95: Koston no es solo “rider”. Es un tipo con lenguaje de diseño. Vogue, en una pieza de 2016 sobre su colaboración con Soulland y Nike SB, habla de él como alguien consciente del cruce entre skate y moda, y menciona cómo sus modelos con Nike SB han empujado siluetas y conceptos que, dentro del skate, a veces generan resistencia antes de volverse norma.

Esa posición —alguien que entiende estilo como práctica, no como pose— es la razón por la que Nike SB lo pone al frente cuando decide hacer algo delicado: transformar un runner con historia cultural propia en una herramienta para patinar.

Entonces… ¿quién “creó” el Air Max 95 SB?

Si la pregunta es literal, hay dos niveles:

  1. El Air Max 95 original (1995) tiene autor claro: Sergio Lozano. Nike lo reconoce abiertamente en sus textos de archivo.

  2. El Air Max 95 en versión SB no aparece acreditado como “diseñado por X persona” en una ficha única, al menos en la comunicación oficial pública: Nike y Nike SB lo describen como una tarea asumida por “el equipo Nike SB”, con el reto explícito de adaptar un ícono del running para skate sin romper el look que lo volvió deseado en la calle.

Dentro de ese equipo, sí hay nombres que asoman por contexto. Uno clave: David Nickless, Senior Footwear Designer de Nike SB. The Sole Supplier lo cita hablando de la filosofía detrás del SB makeover: cambios que cuentan, sin cambiarlo tanto como para que deje de verse como un Air Max 95. Y remata con una idea que define bien la ingeniería SB cuando está bien hecha: “sentirlo” sin “verlo”.

Y luego está el otro nombre inevitable: Eric Koston. Nike SB lo describe como “instrumental” en adaptar y mejorar el 95 para skate, y presenta su propia edición como una especie de regreso a los días en que se le daban “las llaves del diseño” para construir detalles y decisiones de firma.

Dicho de forma honesta: el SB Air Max 95 nace como proyecto de equipo, con Nickless (diseño SB) representando el enfoque técnico/filosófico de la adaptación, y con Koston como eje cultural y creativo que legitima la lectura skate del 95 desde adentro.

Qué cambia cuando el 95 entra a SB (sin convertirlo en “otra cosa”)

Nike SB repite una idea en sus textos: preservar la apariencia, cambiar lo necesario para la tabla.
Ahí entran varias decisiones que se han ido documentando en notas, listados y cobertura de pares como “Cactus Flower” (2025) y luego “Cacao Wow” (2026):

  • Materiales pensados para el grip tape: Nike SB explica que pivota de los sintéticos característicos del 95 hacia suede y leather, materiales que su equipo prefiere patinar.

  • Ajustes de suela y tracción: algunas descripciones apuntan a patrones de tracción tipo herringbone y cambios de agarre para concreto, además de una construcción enfocada en boardfeel.

  • Collar y padding: GQ detalla refuerzos de soporte en el tobillo y más padding en el talón para reducir irritación, junto a una mediasuela más “plush” y con goma para hacerlo más grippy.

  • Branding SB discreto pero presente: Nike SNKRS describe colocación de marca Nike SB en talón/lengüeta/shank, sin invadir la forma original.

  • Detalles casi invisibles, casi fetiche: en “Cactus Flower” se mencionó incluso marca SB dentro de las burbujas Air como gesto sutil.

Todo esto sirve para entender “Cacao Wow” sin reducirlo a colorway: este par llega en una etapa donde el SB 95 ya probó su existencia en la calle y en skate shops, y empieza a construir su propio lenguaje dentro de SB.

“Cacao Wow”: el color como lectura de ciudad

En el ecosistema sneaker, “Cacao Wow” se presenta con coordenadas claras: SKU HF7545-002, lanzamiento en enero de 2026, precio alrededor de los 185 USD en SNKRS/retailers (las cifras exactas varían según región/medio, pero el rango y la fecha se repiten con consistencia).

La paleta es lo primero que se siente: marrones profundos, grises carbón, un degradado que no busca brillo. Algunos medios lo describen como un tratamiento “erosion-like”, con ese paso de claro a oscuro que le queda natural al 95 porque su propia estructura nació para trabajar gradientes.

El punto cultural acá no es “color café porque cacao”. Es otra cosa: el 95 siempre ha funcionado bien en tonos sucios, urbanos, minerales. “Cacao Wow” aterriza como un par que no necesita teatralidad. Y esa sobriedad conversa con skate de manera directa: el desgaste no pelea con el color, lo completa.

La tensión: ¿de quién es la historia del Air Max 95 en skate?

En 2025 y 2026 apareció una discusión pública alrededor del “Air Max 95 en skate” y su narrativa —no tanto sobre si el par funciona, sino sobre a quién se le atribuye el lugar cultural del 95 dentro del skate. Complex lo aborda a partir de declaraciones y del contexto de Stevie Williams, mencionando que Nike SB sacó un video corto con el relato de Koston y un clip de Stevie en 95s.

Ese tipo de tensión es normal cuando un objeto se vuelve “oficial” después de haber sido vivido por años sin permiso. El archivo del skate no es institucional: es comunitario. Y cuando una marca toma un objeto que fue parte de ese archivo y lo convierte en lanzamiento, se abren preguntas inevitables sobre representación, memoria y crédito.

Lejos de ser ruido, esa discusión confirma algo: el Air Max 95 sí tuvo una vida real en el skate antes de SB. Lo importante para un blog HYPE no es decidir un “ganador” de esa historia, sino reconocer que la silueta fue habitada por más de una escena, más de un skater, más de una ciudad. Y que esa vida previa es precisamente lo que vuelve interesante al SB 95.

Por qué el Air Max 95 encaja con el skate (aunque no naciera ahí)

Nike SB lo describe con una frase que parece simple, pero tiene carga: “Begging to be skated and documented.”
No habla de performance. Habla de imagen, de deseo, de esa sensación de “esto se vería increíble en una tabla”.

El 95 tiene peso visual y físico. Tiene estabilidad. Tiene una forma que se siente “lista” para el golpe. Y, sobre todo, tiene una historia callejera que siempre corrió paralela al deporte. Ese tipo de silueta entra al skate por afinidad cultural antes que por especificación técnica.

Con SB, Nike toma esa afinidad y la vuelve estructura: suede/leather, tracción, padding, ajustes internos que no rompen la silueta. Ahí se entiende la línea de Nickless sobre “sentirlo sin verlo”: el objetivo no era inventar otro zapato, era hacer que el 95 aguantara una sesión sin traicionarse visualmente.

Koston como “llave” y el 95 como objeto de archivo vivo

Koston aparece acá no como celebridad, sino como editor. Nike SB lo posiciona como alguien que ha dejado huella en modelos y pilares SB desde 2009, y que ahora participa en este capítulo aniversario del 95 (30 años) desde un lugar de criterio y memoria.

Volviendo al demo en Birmingham: lo que hace potente esa escena no es el dato cronológico, sino el tipo de transmisión que representa. Un skater ve a otro skater con un par inesperado, lo registra, lo recuerda, lo cuenta años después. Así se construyen genealogías en el skate. No con press releases, sino con recuerdos compartidos.

Y “Cacao Wow” funciona como una pieza que entra a esa genealogía sin pedirle al lector que se crea un cuento. La historia ya existía: Birmingham, Kareem, la memoria de Koston, la vida del 95 como deseo off-board. SB simplemente decide formalizarlo y hacerlo usable.

En Colombia, este lanzamiento se encuentra en HYPE.

Cierre: un runner que aprendió a hablar tabla

El NIKE SB AIR MAX 95 “Cacao Wow” no necesita presentarse como novedad absoluta. Su fuerza está en otra parte: en cómo convierte una adopción silenciosa en una herramienta real, sin borrar las huellas que la hicieron posible.

A finales de los 90, un demo en Birmingham dejó un rastro. Kareem Campbell con un 95, y un público que vio —sin saberlo— uno de los cruces más claros entre runner y skate. Años después, Eric Koston lo cuenta como recuerdo fundacional. Nike SB lo toma como punto de partida para adaptar el 95 con cuidado. Y diseñadores como David Nickless ponen la regla: tocar lo que importa, sin romper la silueta.

“Cacao Wow” llega como parte de ese cuidado: un color que conversa con ciudad, un 95 que mantiene su anatomía visual, y una construcción SB que busca que el par sobreviva donde antes solo sobrevivía el deseo.

Si el Air Max 95 nació con el cuerpo en la cabeza, su paso por SB lo deja con otra cosa encima: memoria de tabla. Y esa mezcla —anatomía + asfalto + video + demo + desgaste— termina siendo el tipo de historia que sí vale la pena escribir.

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